Aún perduras en mí, y en todo

«No puedo mirar al suelo sin descubrir en él su perfil: en cada nube, en cada árbol, en la misma sombra de la noche y durante el día, vislumbrando en cada objeto, por todas partes me veo rodeado de su imagen. ¡Las más vulgares caras de hombres y mujeres —mis propias facciones— me llenan con su semejanza!El mundo entero es una horrible colección de recuerdos de que existió ¡y que ahora la he perdido!» (Brontë, 1842)

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